viernes, 25 de noviembre de 2022

El pensamiento femenino a lo largo de la historia (Concha Fernández Martorell)

Lo que se está haciendo suele ser lo primero, reivindicar a mujeres escondidas detrás del trabajo de un hombre célebre u olvidadas que vivieron en la misma época que filósofos renombrados. Cristina Fernández escogió la segunda opción: ver qué características comunes podía encontrar en sus discursos.


Confieso que iba a meterme con el organizador del seminario de Filosofía del Betulia de Badalona, Pere Montaner, por haber planteado ayer, como sesión final del mismo, “El pensamiento femenino a lo largo de la historia”, haciendo a mi entender un flaco favor a la causa, en vez de, directamente, una sesión sobre, por ejemplo, María Zambrano, u otra filósofa de su peso específico. Pero luego, la conferencia de Concha Fernández Martorell me gustó un montón: se explicó la mar de bien e incidió muy pertinentemente en lo que debía incidir, dejando a todo el mundo asistente (llenazo) muy satisfecho.
Fue divertido oírle decir que había renunciado a plantear una historia de las mujeres filósofas, porque realmente no nos había llegado la suficiente información para ello, cuando luego, viendo los numerosos nombres que sacó a colación (que intentaré al menos reproducir por aquí) salimos exactamente con la idea contraria.
La estructura de su presentación comprendió un preámbulo y, en vez de esa relación de filósofas esperada, un cuerpo expositivo en el que mencionó los cinco rasgos distintivos que ella había encontrado que las distinguía con respecto a los filósofos. Por el camino, esa forma de proceder le permitió mencionar muchos ejemplos de mujeres que destacaron en estos cometidos.
El preámbulo lo basó en la tesis de Bachofen en su libro “El matriarcado”: Al igual que la filosofía tiene un origen mítico en un periodo de tiempo que se conoce como la edad oscura (desde el colapso del mundo micénico hasta la época arcaica griega) debido a su falta de fuentes documentales, Bachofen planteó la hipótesis de la existencia de una época remota en la que el poder estuvo, tras el periodo de las amazonas, en manos de las mujeres
La Filosofía cuya historia nos ha llegado sería obra de un discurso patriarcal. Frente a un patriarcado basado en la ley civil, escrita, el matriarcado estaría basado en la ley natural, la costumbre.
Con lo que respecta a los cinco rasgos distintivos que señaló:
1.- “El pensamiento filosófico femenino admite la contradicción, la diferencia, la alteridad, lo otro”.
Para ejemplificar esto señaló a Olympe de Gourges -autora de una “Declaración de los derechos de la mujer”- y a Mme Roland, ambas partidarias de la revolución de 1789, pero ambas ejecutadas por los revolucionarios (y ahí la contradicción), tras declararse la primera como monárquica al ver la cantidad de muertes ocasionadas y la segunda considerar pocos los avances conseguidos.
Estaríamos hablando, en palabras de María Zambrano, de la razón poética, del pensamiento de la aurora frente al del sol. O, mencionando a Judith Butler, su concepto de la agresividad no violenta.
En este entorno mencionó también a Edith Stein y Hanna Arendt.
Luce Irigaray se ve que tiene una frase apropiada: que es en la mujer donde se halla la capacidad para albergar al otro. Si lo pensamos, la maternidad es precisamente eso.
2.- “La filosofía femenina no tiende tanto hacia la construcción de sistemas abstractos como a la reflexión ética, moral, política, religiosa”.
Aquí nombró a Teano, que a lo mejor fue la mujer de Pitágoras, y se resistía a admitir que todo viniera de los números, que algo abstracto pudiera engendrar, pero sobre todo señaló que las mujeres fueron relegadas, en todo caso, al campo de la mística, señalando en esta línea a Hildegarda de Bingen y a Santa Teresa de Jesús.
Pero también nombró en este punto a María Zambrano, quien sostenía que era necesario acudir al arte y la literatura para descubrir realmente al ser humano.
3.- Hubo una real “aportación femenina al pensamiento patriarcal”, aunque normalmente las mujeres fueron ninguneadas.
En este punto señaló a Diotima de Mantinea (que parece fue decisiva para que Platón llegara a su concepto del amor platónico), a Isabel de Bohemia (que mantuvo intercambios con Descartes) o a Mieleva Maric, esposa de Einstein pocas veces nombrada.
4.- “Desde la antigüedad las pensadoras fueron conscientes de la exclusión y la necesidad de crear escuelas para educar a las niñas y a las mujeres”.
Nombró, en este sentido, a Safo, Christine de Pizan (autora de una utopía, “La ciudad de las mujeres”), habló de la caza de brujas (explicada de otra manera a la habitual por Sílvia Federici), de Mary Astell y su Club de mujeres, de Mary Ward y, ya escapándosele el tiempo, de Madeleine de Scudéry, de la Marquesa de Châtelet, Olympe de Gourges, Mary Wollstonecraft y Simone de Beauvoir.
5.- “La lucha feminista empatiza con otras luchas sociales”
Apartado en el que, ya con el tiempo previsto para la conferencia superado, casi tan sólo nombró a Anna Kulishoff, Clara Zetkin, Rosa Luxemburgo, Simone Weil, Luce Irigaray, Laura Llevadot, Adrienne Rich, Marina Garcés, Victoria Camps, Marta Nussbaum, Susan Sontag, Agnes Heller, Celia Amoros.
Y para rematar, antes de un coloquio animado, Pere Montaner remató la sesión entregando una bibliografía bastante extensa.

Maria Zambrano.

Judith Butler

Mileva Maric

Safo
 

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