Un mapa de la NASA que da cuenta de la luminosidad nocturna de las diferentes zonas de la Tierra.
He apreciado una gran unanimidad en señalar a Albert Serratosa como el primero al que se le oyó hablar de la luminosidad nocturna de las ciudades y de su reflejo en las fotografías obtenidas desde satélites artificiales como una magnífica fuente para analizar el desarrollo urbano en el planeta.
Ha sido una jornada en el Institut de Estudis Catalans, en la que se presentaban los resultados de un proyecto con un título muy hermoso, "La luz de la ciudad", y un subtítulo muy esclarecedor ("La delimitación, evolución y consumo de suelo en las áreas urbanas españolas a partir de las imágenes nocturnas de la tierra (1992-2012)"). Lo han presentado sus autores (el Grup d'Estudis, sobre Energía, Territori i Societat, de la UAB) y en una segunda parte se ha podido disfrutar de otras ponencias sobre el tema del proceso de urbanización, a la que ha seguido un turno de participaciones de una "fila 0" con científicos de toda España.
También han dado durante la pausa unos pequeños croissants (que no debía comer, pero he comido) muy buenos.
El Grup d'Estudis en la presentación de los primeros resultados de su proyecto. De izquierda a derecha: Joan Checa, el director del proyecto Oriol Nel.lo, Joan López y Jordi Martín, todos ellos de la Universitat Autònoma de Barcelona.
La Luz nocturna en la Península Ibérica en 1992 y 2012.
Aunque no se vea muy bien, sí puede apreciarse cómo el haber nacido en una determinada ciudad un gobernante puede hacer aparecer radiante a la ciudad e ir desapareciendo su luminosidad tan pronto como el dictador ha sido derrocado.
La desaparición de La Luz de una ciudad durante un genocidio...





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