Inusual e interesante sesión hoy, presidida por la plana mayor del Colegio y Asociación de Ingenieros, con Victoria Camps, de quien da gusto poder oír su meditada y sensata disertación sobre cualquier tema.
El de la conferencia de hoy había sido titulado erróneamente, con esa afición que tenemos los catalanes a mirarnos siempre el ombligo y a ponerle a todos nuestros elementos patrimoniales e instituciones el calificativo de "catalán". Como primera instancia ella ha tenido ella entonces que justificar la supresión de esa partícula final, dejando el título de la sesión en "Los retos éticos del sistema sanitario", explicando que ella no es ni médica ni enfermera, ni miembro de sistema sanitario alguno, y que únicamente ha efectuado incursiones dentro del campo de la bioética, y esta tarde iba a exponer un acercamiento dentro del campo global de la ética. No obstante, y sobre todo en el coloquio final, inevitablemente todo ha derivado hacia el sistema sanitario catalán...
Ha negado la mayor a la consideración esa de que la sanidad pública, y con ella todo el estado del bienestar, no era sostenible. Es -ha recalcado- una forma de plantearlo muy discutible. En todo caso se habría de plantear la pregunta ¿Qué hemos de hacer para sostenerlo?
Ha explicado el concepto de "Salud", según la OMS: "Estado de completo bienestar físico mental y social, y no sólo la ausencia de enfermedad". Como se ve, un concepto mucho más amplio del que suele reconocerse para el término. Y ha indicado que la protección de la salud está recogida como uno de los derechos humanos del 48, en la constitución española y en la Ley General de Sanidad de 1988, una ley que ha calificado como "muy buena".
A continuación ha ido desarrollando los Retos demográficos, tecnológicos y sociales que deben abordarse para alcanzar un buen grado de protección de la salud, y enumerando la serie de obligaciones necesarias para ello, alguna tan difícil como la de establecer prioridades y limitaciones.
El tema que más discusión ha provocado ha sido el de la sanidad pública vs. privada. No le ha hecho sacos a la gestión privada, siempre que se marquen los ámbitos de actuación y luego se efectúe un profundo control que garantice que se consiguen los objetivos buscados (ejemplo: la disminución de las colas de atención pública, o la disminución del consumo de recursos públicos). A favor de conciertos con sanidad privada ha sido su conceptuación del concepto de "Eficiencia" como un valor ético además de económico, debido a la escasez de recursos.
De la exposición previa lo que más me ha gustado es cómo ha ido marcando su territorio de estudio como un campo en continua evolución, y en el que se van reconsiderando las cosas con frecuencia. No por casualidad su último libro lleva por título "Elogio de la Duda".
Después de oír en el coloquio lanzas a favor, en general, de conciertos con la sanidad privada, también ha estado bien oír el grito de alarma de una ingeniera del Hospital del Vall Hebrón: las infraestructuras hospitalarias públicas están quedando, después del recorrido de estos últimos años, en estado deplorable, porque todos los recursos se van a la parte sanitaria. Y no se ve que en un futuro próximo esto vaya a variar, por lo que el peligro es enorme.

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