martes, 27 de septiembre de 2016

Franco Farinelli

Franco Farinelli entrando en la sala del IEC.

Igual era porque algún profesor hubiera sugerido ir a sus alumnos, pero la verdad es que la sala en la que la Societat Catalana de Geografía inauguraba el curso estaba repleta, con gente de pie, aglomerada junto a las paredes. Quiero pensar que muchos de los asistentes, no obstante, habían acudido por propia iniciativa, para dejarse llevar por ese caudal impresionante de ideas que trasmite siempre Franco Farinelli.
Farinelli ha empezado de una forma que me ha parecido extraordinaria, diciendo que iba a hablar italiano como signo de respeto. Que decididamente no lo iba a hacer en Inglés (pese a que lo domina perfectamente, porque ha estado dando clases mucho tiempo en universidades norteamericanas), y no se atrevía con el catalán. Al inicio y al final de su charla ha lanzado además unas rotundas flores al auditorio: "La geografía es Occidente, la forma natural de conocer" ha sido una. El canto al papel de los geógrafos en el mundo actual, por otra parte, ha cerrado el acto.
Bernat Lladó i Más ha hecho previamente una introducción de la sesión. Él ha traducido al catalán "La Invenció de la Terra", una edición de la Societat Catalana de Geografia cuya presentación constituía el núcleo de la sesión inaugural.
Volviendo a La disertación de Farinelli: Para justificar el enorme carácter latino del tema que iba a desarrollar, le ha asestado un buen varapalo a la Geografía Cuantitativa, que monopolizó los estudios geográficos durante un buen periodo reciente. "Buscaban en la tradición anglosajona algo que no estaba ahí", ha señalado, para continuar diciendo que Homero, presocráticos como Tales de Mileto, ya eran la Geografía.
Estrabón, ha continuado Farinelli, ya escribió siete libros de geografía explicando cómo funcionaba el mundo. Una visión diferente que la de Eratóstones, que describió a la Tierra sólo como planeta.
Ha visto que se metía en mucho recoveco y ha intentado entonces abreviar: Ha sido el turno entonces de Tolomeo, s. II, que vivía en Alejandría, y mediante el cual el "logos" pasó de ser el verbo ("En el principio fue el Verbo", el lenguaje para Estrabón) a ser la naturaleza, una mesa, una tabla, un mapa. Es decir: ya no lenguaje, sino matemática y geografía.
Pasan muchos más siglos y tras un largo parón de nuevo se lee en Florencia el griego y, en griego, a Tolomeo. Brunelleschi nos descubre en el Hospital de los Inocentes de la Plaza della Annunziata la perspectiva. A partir de entonces espacio, distancia,... El estado moderno es ya la imagen de un mapa.
Otro salto, rompedor. "Die Erdkunde" de Carl Ritter, diecisiete volúmenes que no son un mapa. La realidad se compone de proyecciones que necesitan un relato. Como pasa con ese término al que redefine Humbolt: el paisaje es todo lo que no explica un mapa, lo que éste no puede representar. Como por algún lado de la obra se dice, Die Erdkunde es la crítica del discurso geográfico preexistente.
La distancia lineal entre las cosas es el espacio. Pero con el mundo regido por la electrónica se rompe finalmente esa idea que sostenía todo un sistema. El número de kilómetros de raíles es ahora, según un dato que ha dado Farinelli para hacer ver la evidencia, el mismo que durante la guerra del 14: Ya no se intenta comunicar por el espacio lo que está a distancia. Ahora puede ser más fácil la comunicación con alguien del otro lado del océano que con alguien de un barrio vecino... Igual que un gurú (luego plenamente desautorizado) habló del fin de la historia hay quien ha hablado también del fin de la geografía. "Las fronteras no existen", ha explicado que ha dicho un gurú de esos. El desprecio y la medida correctiva llega rápida como una daga: que vaya ese gurú de Singapur a La Jungla, el poblado de refugiados en Caláis donde se hacinan unos diez mil refugiados...
Pero si con Humbolt se había pasado de un paisaje como concepto artístico a un término para gobernar el mundo, dentro de un proyecto político, ahora estaríamos en un proceso que es justamente el contrario. Se está procediendo a la estetización del dato político.
Esto que tan imprudentemente he perpetrado es un probablemente malinterpretado resumen (cogiendo un trocito por aquí, otro trocito por ahí) de la densa conferencia de Franco Farinelli, que he visto que a su vez ha intentado hacer un resumen del librito presentado. Mejor olvidar a este más que limitado intermediario y acudir a la obra, que vale la pena. El librito, de tapa azul con bonita cubierta, se vende en la tienda del Institut d'Estudis Catalans.

Josep Oliveras, presidente de la Societat Catalana de Geografia, inaugurando el curso.

Franco Farinelli y Bernat Lladó.

Un hombre...

... muy expresivo.
 

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