martes, 20 de enero de 2015

El plan meridionalista italiano (Alessandra Casu)


Apunté bien encuadrada la cita en la agenda, para que no se me pasase. Alessandra Casu hablaba hoy en la Societat Catalana de Geografía de los últimos poblamientos construidos en Italia, después de la II Guerra Mundial. Un proceso "de colonización" que acabó por 1964. Guardo en la memoria, imborrable, cómo enfocó y desarrolló su explicación, in situ, de la evolución de la ciudad de Cagliari y, al día siguiente, el recorrido que hicimos con ella (y la sua mamma) por ciudades agrícolas creadas en el suroeste de Cerdeña durante la época fascista, y sabía que no podía decepcionar.
Hoy ha entrado en un tema similar, también de lo más interesante, y que también debiera ser de estudio obligado para conocer muchas razones de las nuevas urbanizaciones rurales del primer franquismo. Se trató de un plan "meridionalista", que afectó a zonas, sobre todo, de las islas y el sur peninsular italiano. Plan para pobres, intentando que se quedaran cuidando la tierra, con una vaga promesa de, al cabo de muchos años, ser sus propietarios. Los planificadores eran en general jóvenes arquitectos, que introdujeron ciertas formas modernizadoras en un terreno que no se prestaba demasiado para ello. En un combate entre fascismo y democracia, ha comentado Alessandra, confluyeron teóricos democristianos y socialistas, que de alguna forma querían hacer frente a la inmensa miseria que quedó en Italia tras los bombardeos y destrozos de la guerra. Una miseria que empezaba a provocar protestas y, por otro lado, describió muy bien, causando un gran escándalo, Carlo Levi en su "Cristo se paró en Éboli", o que supo pintar Renato Gutusso.
No se trataba de pueblos tal como los solemos conocer. Las casas de cada familia estaban separadas unas de las otras, al lado de su respectivo pequeño trozo cultivable. El centro era también el centro de control de una gente que era, potencialmente, "peligrosa", y había la idea de que no se juntasen demasiado para organizar protestas. Ahí iban a todo tipo de papeleo, a consultar a los técnicos, a recoger suministros... y a la iglesia, cuyo campanario era casi lo único destacable del conjunto en la lejanía.
Fueron considerados casi todos ellos un fracaso: la gente, en general, no se quedaba para cultivar la tierra y emigraba. Era mucho más atractivo el salario fijo de una industria entonces en pleno poderío.

Cristo se paró en Éboli.

Las zonas de estas reformas pintadas en un mapa. Un plan "meriadionalnista"...

Formas modernizantes. Pero un cura pre conciliar en primer plano.

Disposiciones asentándose al terreno.
 

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