Hoy, en la sede de Ingenieros, Joan Majó, que, entre otras cosas, fue Ministro de Industria y últimamente escribe unos artículos en El País analizando la situación actual y sus perspectivas desde el punto de vista de un ingeniero socialdemócrata, ha hablado de “Després de la crisi, què”, aunque más bien ha hablado, una vez más, de qué nos ha pasado en estos últimos 30 años. En plan telegrama:
La crisis no es un tropiezo que, una vez tomadas las medidas pertinentes, nos permite volver a reemprender el mismo camino. Para él la pauperización que estamos viviendo se produce en Europa por el retraso en reaccionar a los cambios que estaban produciéndose, y entre ellos principalmente la globalización (entendida como liberación de movimientos más allá de las fronteras estatales) que ha sido asimétrica, total para el capital y la información (en los que reside hoy en día el poder) y menor para todo lo demás; la superación, hasta la burla, de las regulaciones nacionales, mediante las que nos seguimos rigiendo; el crecimiento de la economía no productiva, exclusivamente financiera; el peso específico menguante de los grandes países europeos en el mundo.
Ha comentado que en las reuniones iniciales para afrontar la crisis se acordó salvar los bancos (cosa que, como sabemos, se ha hecho, atendiendo a que lo contrario era hacer saltar todo el sistema…) y establecer una nueva regulación global (cosa que, como sabemos, aún está en donde estaba…).
Y ha propuesto, para salir de ésta, supongo que al estar en donde estaba, centrarse en vencer las enormes pérdidas energéticas que se producen en toda la cadena de producción y consumo; frenar el vuelco anti-progresivo dado a los impuestos, y retomar su carácter inicial, y, por último, olvidarse de las 6 u 8 sillas de los países europeos en los foros de poder internacionales, y presentarse como una silla única, lo suficientemente poderosa como para hacer sonar su voz.
Aunque me parece que ni Más, ni Rajoy, ni Merkel, ni los que mueven los hilos por detrás están para la labor, si bien esto ya es cosa mía…

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