Quizás deba reconsiderar mi opinión sobre las escuelas de negocios si resulta que hacen talleres de humanidades que, además, se inauguran con conferencias como la que Xavier Antich ha efectuado hoy en ESADE: “Què vol dir mirar un quadre?” (“¿Qué quiere decir mirar un cuadro?”)
Como estaba muy cerca del conferenciante, miraba con aprensión cómo iba pasando las escasas hojas iniciales que le veía, con miedo a que no hubiera ocasión de que nos acompañase a, literalmente, mirar unos cuantos cuadros. Mis miedos eran absolutamente infundados: Tras dos horas intensas de conferencia, por la pantalla han pasado cuadros escogidos de lo mejor de la historia de la pintura, desde dibujos de las cuevas prehistóricas, pasando por los retratos de Al Fayum y obras excelsas de la pintura renacentista y flamenca, hasta obras contemporáneas. Y todas ellas (hasta la final, con la que ha planteado un perverso juego de espejos), cuestionadas para ver cómo podían ayudar a responder, desde diversos puntos de vista, a la pregunta lanzada. Porque, tras el paquetito inicial de hojas, han ido apareciendo, no sé muy bien de dónde, unos cuantos más.
Lo más sorprendente de todo es que, en unos pocos capítulos, y contra todo pronóstico, nos ha respondido más que convincentemente la pregunta lanzada.
Hacía tiempo que no asistía a una conferencia tan exhaustivamente preparada. Ante tal generosidad, está claro, no queda más que descubrirse.


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